CORZO (Capreolus capreolus)
CORZO (Capreolus capreolus)
 

 
ÁGUILA REAL (Aquila chrysaëtos)
BUITRE LEONADO (Gyps fulvus)
CIERVO (Cervus elaphus)
CIGÜEÑA BLANCA (Ciconia ciconia)
CORZO (Capreolus capreolus)
DESMÁN IBÉRICO (Galemys pyrenaicus rufulus)
JABALÍ (Sus scrofa)
LECHUZA COMÚN (Tyto alba)
LIEBRE COMÚN (Lepus europaeus)
LOBO IBÉRICO (Canis lupus signatus)
OSO PARDO (Ursus arctos)
REBECO (Rupicapra rupicapra)
TEJÓN (Meles meles)
TRUCHA DE RÍO (Salmo trutta fario)
ZORRO COMÚN (Vulpes vulpes)
OTROS
Clase: Mamíferos
Orden: Artiodáctilos
Familia: Cérvidos

Longitud de cabeza y tronco: Hasta 135 centímetros
Longitud de la cola: 2-4 centímetros
Altura en la cruz: 75 centímetros
Peso: 15-30 kilos
Gestación: 5 meses y medio
Camada: 1, 2 o 3 crías

Características
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Cérvido de pequeño tamaño y aspecto frágil. Extremidades posteriores más largas que las anteriores, de modo que la grupa suele aparecer más elevada que la cruz, y lo que le da gran capacidad de salto. Color leonado claro durante el estío. En invierno su pelaje se torna más abundante y de color rojizo. Cola de pequeño tamaño. Mancha negra en el hocico que sirve de rasgo distintivo, facilitando su diferenciación de ciervos jóvenes. Pequeña cuerna rugosa de rara vez más de 3 puntas utilizada como arma durante la estación reproductora..
La hembra de aire más grácil carece de cuerna. Las crías poseen un pelaje rojizo salpicado de manchas blancas a lo largo del dorso.
Hábitat y costumbres
Mamífero típicamente forestal, que solo abandona el abrigo de la espesura para alimentarse en los prados que bordean los bosques. De hábitos crepusculares, pueden ser vistos tanto al atardecer como al amanecer. Durante el día sin embargo permanecen dormitando en sus refugios, ocultos, y solo abandonaran el cubil si se ven sorprendidos por un caminante que invada sus dominios.
De costumbres menos gregarias que el ciervo abunda en todas los bosques que salpican las zonas de cultivo y pastizales europeos. A pesar de su extraordinario número, son animales esquivos y difíciles de observar.
Su abundancia resulta un problema para las zonas en las que habita, debido al gran número de árboles jóvenes destruidos, por lo que regularmente se organizan batidas de caza controlada eliminando a los ejemplares más pequeños, que son los que menos territorio ocupan y por tanto su daño proporcional al bosque es mayor.
Son animales con un gran sentido territorial, y las fronteras del feudo que ocupan los machos durante la estación reproductora son defendidos celosamente.
Estos animales viven en pequeños grupos de un macho, una hembra y una cría de menos de un año. En ocasiones en invierno se juntan 2 o 3 familias, unión poco duradera, ya que la comienzo de la primavera vuelven a separarse para ocupar cada uno una parcela de terreno como territorio. Allí las hembras cubiertas en el verano anterior se ocultan en la espesura y en mayo dan a luz a 1, 2 o rara vez 3 crías. (Cuando se produce la fecundación no se inicia el desarrollo inmediatamente, el huevo permanece aletargado unos meses. De modo que aunque el parto se produzca 9 meses después del apareamiento, la gestación es de solo 4 meses.
Un dato curioso resulta que la hembra oculte a las crías no agrupadas, sino distanciadas 10 o 15 metros, de manera que para un predador resultara mucho más difícil encontrar y acabar con toda la camada.
Son cérvidos muy voraces, no se alimentan exclusivamente de hierba, sino que también consumen hongos, brotes de alisos, abedules y agujas de pino, llegando a consumir hasta el 3-4 % de su peso cada día.
Al final del invierno, en febrero, empieza el crecimiento de la cuerna del corzo, que aparece en similitud a los ciervos cubierta de un aterciopelado tejido, el cual se seca y se cae sobre abril, dejando al descubierto las duras y afiladas armas. Es entonces cuando los antes tolerantes ungulados se tornan hostiles con el resto de congéneres y defienden ferozmente su territorio.
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Macho vagabundeando por la nieve, con su cuerna cubierta por un tejido aterciopelado que nutre y permite el crecimiento de la misma.
A medida que se aproxima la época de celo, en los meses de verano, se acrecienta su intransigencia al resto de los de su especie. En estas fechas, es cuando el anteriormente tímido animal se torna muy agresivo y no rehuye siquiera del hombre, al que llega a atacar en caso de adentrarse en su terreno.
En el parque de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre es una especie abundante, más incluso que el ciervo. Como otros grandes ungulados de la zona es una especie que atrae cazadores a la zona.